Los textos legales de una web de negocio: cuáles son obligatorios y qué deben decir
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Los textos legales suelen tratarse como un trámite que se copia de otra web el día antes de publicar. Es justo al revés: son la descripción de cómo tratas a tus clientes, y si dicen algo distinto de lo que haces, no te protegen; te comprometen. Esta guía explica qué piezas hacen falta, qué tiene que contar cada una y cómo mantenerlas al día sin volverte loco.
Lo esencial
- Casi toda web de negocio necesita cuatro piezas: aviso legal, política de privacidad, política de cookies y, si vendes, condiciones de contratación.
- Tienen que describir lo que haces de verdad: qué datos pides, con qué herramientas, cuánto tiempo los guardas. Un texto copiado describe el negocio de otro.
- El banner de cookies debe permitir rechazar tan fácil como aceptar, y nada que no sea imprescindible se carga antes de la respuesta.
- Si tratas datos de salud, el nivel de exigencia sube: más información, más seguridad y contratos con tus proveedores.
- Los textos caducan: revísalos cada vez que añadas una herramienta, un formulario o una forma de cobrar.
1. Por qué no son un trámite
Tres normas se cruzan en cualquier web comercial: la de servicios de la sociedad de la información, que obliga a identificarte; la de protección de datos, que regula todo lo que haces con la información de tus clientes; y la de consumidores, que entra en juego en cuanto vendes. Cada una tiene su propio régimen de sanciones y su propia autoridad.
Pero el motivo práctico es otro: los textos legales son lo que un cliente desconfiado lee antes de dejarte su teléfono o pagarte. Un aviso legal sin nombre ni NIF, o una política de privacidad que habla de una tienda de zapatos cuando eres fisioterapeuta, resta confianza en el peor momento.
2. Aviso legal: quién está detrás
Es la ficha de identidad del titular de la web. Debe estar accesible desde cualquier página, normalmente en el pie, y contener como mínimo:
- Nombre y apellidos o razón social, y NIF.
- Domicilio a efectos de comunicaciones y una dirección de correo de contacto directo.
- Datos registrales, si eres sociedad inscrita en el Registro Mercantil.
- Colegio profesional, número de colegiado y título, si ejerces una profesión regulada, con referencia a las normas que la rigen.
- Autorizaciones administrativas, si tu actividad las necesita.
Puede incluir también condiciones de uso de la web y una cláusula de propiedad intelectual sobre tus textos y fotos, aunque lo esencial es que cualquiera sepa con quién está tratando.
3. Política de privacidad: qué haces con los datos
Es el texto más importante y el más copiado. Tiene que responder, con tus datos reales, a estas preguntas:
| Pregunta | Ejemplo para un negocio con reservas |
|---|---|
| ¿Quién es el responsable? | Tu nombre o el de tu empresa, con contacto |
| ¿Qué datos recoges? | Nombre, teléfono, correo, servicio reservado y notas de la cita |
| ¿Para qué? | Gestionar la reserva, recordártela y, si aceptas, enviarte novedades |
| ¿Con qué base legal? | La reserva es un contrato; las novedades, tu consentimiento |
| ¿Cuánto tiempo? | Mientras seas cliente y después los plazos que marquen la ley fiscal y de reclamaciones |
| ¿Quién más los ve? | Proveedores que te prestan servicio: plataforma web, pasarela de pago, correo |
| ¿Qué derechos tienes? | Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad, y reclamar ante la AEPD |
En los formularios no basta con un enlace escondido: junto al botón de enviar va una primera capa breve con responsable, finalidad, derechos y el enlace a la política completa. Si además quieres enviar comunicaciones comerciales, necesitas una casilla aparte, sin marcar.
5. Si vendes: condiciones de contratación
En cuanto alguien puede pagar en tu web —una reserva con señal, un producto, un bono— necesitas unas condiciones que el cliente acepte antes de pagar. Deben recoger:
- Qué se vende y su precio total, con impuestos y gastos de envío.
- Cómo y cuándo se entrega o se presta el servicio.
- El derecho de desistimiento de 14 días cuando aplique, cómo ejercerlo, con un formulario modelo, y las excepciones que vayas a usar, como servicios con fecha concreta o contenidos digitales descargados.
- Tu política de cancelación de citas y qué pasa con la señal.
- Garantías de los productos y cómo se reclaman.
- Cómo presentar una reclamación, incluida la existencia de hojas de reclamaciones si tu comunidad autónoma lo exige.
En algunas comunidades autónomas la información para consumidores debe estar también en la lengua cooficial. Si tu clientela es de allí, compruébalo. Para el lado comercial de vender en tu web, tienes cómo vender online.
6. Datos de salud y otros datos delicados
Si eres fisioterapeuta, psicólogo, nutricionista o tienes un centro de estética que pregunta por alergias o tratamientos, manejas datos de salud. Son una categoría especial y el listón sube:
- Pide solo lo imprescindible en el formulario de reserva. El historial completo se recoge en consulta, no en un campo de texto libre.
- Informa con más detalle de la finalidad, del secreto profesional y de quién accede.
- Firma un contrato de encargado del tratamiento con cada proveedor que almacene esos datos: plataforma web, programa de historias clínicas, correo.
- Aplica medidas de seguridad reales: contraseñas fuertes, acceso por persona, copias de seguridad y nada de hojas de cálculo compartidas por enlace.
- Lleva un registro de actividades de tratamiento, aunque seas un profesional solo: es la lista de qué datos tratas y para qué.
Aquí sí merece la pena que un profesional revise tus textos y procedimientos. Un error con datos de salud tiene sanciones más altas y, sobre todo, rompe la confianza de los pacientes.
7. Accesibilidad
Desde mediados de 2025, la normativa europea de accesibilidad exige que muchos servicios de comercio electrónico dirigidos a consumidores sean utilizables por personas con discapacidad. Las microempresas que prestan servicios quedan, con carácter general, fuera de esa obligación, pero cumplir lo básico es buena práctica y mejora las ventas:
- Texto con contraste suficiente y tamaño legible.
- Texto alternativo en las imágenes que aportan información.
- Formularios y botones que se pueden usar con teclado y tienen nombre comprensible.
- Vídeos con subtítulos cuando el contenido es importante.
Si tu negocio crece por encima del tamaño de microempresa y vendes online, revisa qué te aplica y publica una declaración de accesibilidad.
8. Mantenerlos al día
Un texto legal correcto el día de publicar puede quedar desfasado en tres meses. Revísalos siempre que ocurra alguna de estas cosas:
- Añades un formulario nuevo o un campo nuevo a uno existente.
- Instalas una herramienta: analítica, chat, mapa, vídeo, píxel publicitario.
- Empiezas a vender algo nuevo o a cobrar de otra forma.
- Cambias de proveedor de web, de correo o de pasarela de pago.
- Empiezas a enviar boletines o recordatorios comerciales.
Pon la fecha de última actualización al principio de cada texto: obliga a revisarlo y transmite que alguien se ocupa. Y si quieres repasar el resto de lo que necesita tu web antes de publicarla, lo tienes en cómo crear una página web para tu negocio.
Preguntas frecuentes
¿Puedo copiar los textos legales de otra web?
No es buena idea. Describen los datos, las herramientas y los plazos de otro negocio, así que no te protegen y pueden dar información falsa a tus clientes. Usa un generador que parta de tus datos reales o pide que te los redacten.
¿Necesito banner de cookies si solo uso cookies técnicas?
Si de verdad solo usas cookies imprescindibles para el funcionamiento, no necesitas pedir consentimiento, aunque sí conviene informar de ellas en la política de cookies. En cuanto añades analítica de terceros o vídeos que rastrean, necesitas el banner.
¿Qué pasa si no tengo aviso legal?
La falta de los datos de identificación es una infracción de la normativa de servicios de la sociedad de la información, con multas. Además, los clientes y las plataformas de pago desconfían de webs sin titular identificable.
Soy profesional solo, ¿también tengo que cumplir el RGPD?
Sí. El tamaño no exime: en cuanto guardas datos de clientes, tienes obligaciones de información, seguridad y respeto de sus derechos. Lo que cambia es la complejidad, que en un negocio pequeño es asumible.
¿Cada cuánto debo revisar los textos legales?
Cada vez que cambie algo en cómo recoges o usas datos, y en cualquier caso una vez al año. Poner la fecha de última actualización ayuda a no olvidarlo.